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Una mañana de abril

  Una mañana de abril Definitivamente. Sin confusión ni enredos, sin dudas ni espantos  te entrego y te entregaré lo más hermoso que guardan mi pecho y mi corazón, mi cuerpo y mi alma. Y ya sé que asusta, que puede ser un riesgo mortal, pero nuestro amor no será así. No matará lentamente, ni de afán. No será tortura ni asedio, ni mucho menos una lidia. Porque quiero tu mano hasta la muerte  Porque no me cansas ni me agotas.  Porque lucharemos;  Porque quiero que sepas que caminaremos juntos, en un privilegio de la vida, uno que el amor nos entregó, uno que merecemos. Porque te pido aquí  que todos los días me escojas  seremos cien días y luego mil; hasta el ocaso escógeme con el corazón,  te daré mi vida. Porque te veo en la distancia, porque te adoro de lejos y de cerca, porque amo nuestra historia —corta y larga a la vez—, porque adoro nuestras noches en el rosa de tu aroma y en tu sonrisa de comisuras preciosas, bien hechas, inolvidables. Te am...
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Usted

USTED De pronto me he alejado de la cotidianidad y me alegra. Hoy me he acercado a otros parajes de la vida que me trajeron algunos hermosos sentires, entre esos usted. En este andar a la muerte que es la vida, me siento bien acompañado, usted sabe moverse entre mi corazón y mi cabeza. Cuando apenas hemos levantado la mirada después del golpe del pasado, aparecen estos bellos amores; le pido que crea en mi credo de palabras y acciones, le pido entregue su voluntad y baje los filos de la duda, este amor, podría ser por mucho, el más tranquilo e intenso; Hay días en los que me siento como cielo azul y otras como paisaje pintado de artista, con montañas repetidas y nubes negras, porque siempre cuesta los días, pero usted tiene de mi la voluntad de mi espíritu, y para su fortuna, mi corazón también. Pero hoy me siento como árbol florecido, y es usted la sabia de mi madera, la sangre del corazón para vivir, y las flores de este bellísimo sueño.  No se quede con su arrebol encendido en e...

Hay incendios que uno prefiere no apagar.

Hay incendios que uno prefiere no apagar; hoy es un buen día para enamorarse. Yo te miro desde lejos y dibujo ilusiones, glorias, una vida; aunque me detengo inquieto, porque el aire se torna espeso, inquieto, caluroso, tentador; me arrebatas el corazón. Hay incendios que no quiero apagar, y tu eres uno de esos. Como tu cabello entre mis manos, y mis labios en tu cuello, en tu boca, besando tus secretos húmedos. Por ahora eres musa de mis versos más osados, eres un motivo de riesgo, y yo que soy valiente, caminaré, caminaré a ti; no creo que de afán, porque no me quiero cansar. Lo quiero todo. Y aunque no sea el tiempo, y aunque estas líneas no las debas leer, no puedo evitar anhelar, anhelar un instante contigo, sin el mundo y los demás, porque siempre hemos sido tu y yo, nada más. Más vale que este día  nos pensemos y en sueños nos veamos, porque seguro mañana, seguirás siendo anhelo, y un día de estos volaré para que seas la amada mía. Hoy es bello porque te vi.  Al fi...

Paranoia

  Lo escrito a continuación,  sucedió el 14 de abril de 2019 , entre las 3 y las 8 de la mañana.   Y Reza sucintamente así: Desperté. La noche no fue ni por un minuto tranquila. Tengo aún los sonidos de las voces y la bulla taladrando mi cabeza. No pensé jamás que semejante mujer pudiera terminar en mi cama, y ahora está ahí, boca abajo, durmiendo tranquila. Sus cabellos rubios cortaban el blanco de mi almohada mientras yo tenía la leve sensación de que la faena no estuvo tan mala y por el contrario los gritos y los orgasmos se hicieron presentes. Tenía rasguños en mis brazos, los antebrazos, las manos, el pecho y en el abdomen, además del dolor en el pene, que no es necesario aclarar. Afuera había rezos extraños, y recordé que ese día, era el domingo de ramos. La hoja de palma que usaría para bendecirme estaba seca sobre la mesa de madera agrietada, más por el sexo que por lo vieja. En ese momento tenía la extraña sensación de estar siendo observado, pero pensé que debía...

La Luz oscura

¿Viste la roca caer? ¿A la hoja caer en el charco ? Me pesa lo cotidiano, me pesa la gente y sus armas presuntuosas, sus fusiles desconsiderados y malagradecidos ¿No tienen espejos en la pared, ni corazones en el pecho? Algunos sí, los que han caído. Que belleza el ave y el canto Que belleza la lluvia y el gato Que belleza la montaña quieta y serena Que belleza dar y recibir Que belleza agradecer  Que dolor la noche inquieta  Que dolor el sol en la cabeza  Que dolor la perdida y la indiferencia Que dolor mi corazón cojo  Que frío el viento en los ojos llorosos. Que triste soñar y despertar  Que triste no despertar Que bueno caminar  Que duro escapar  Quema el agobio  Me salva el amor, tu amor, mi Génesis. Caminé hacia el futuro incierto y cada paso se convirtió en un tumbo inadvertido; Soy soñador y fuerte señor, pero sabes que no soy eterno; Sabes que no soy cobarde, lo sabes. Aunque también sabes que me falta, y lo sé, es  otra curva, de mu...

El Ocobo de San Lorenzo

11 de abril de 1882 – San Lorenzo, medio día, 28 grados, en sensación 35, vientos fuertes. El sol tiene un extraño brillo, como si fuera a llover, pero no hay nubes a simple vista. Las flores del Ocobo brillan con fuerza.    Estimado señor Vandercraft;   Me encuentro completamente asombrado por las características de este lugar. Nunca imaginé que tendría el valor para entrar al Amazonas. Pensé que el solo hecho de venir a la nueva granada ya era suficiente muestra de valentía y amor a nuestro oficio, pero no, esto me ha superado. Por esa razón me tomé el trabajo de escribirle y enviarle estas notas personales arrancadas de mi diario. Esto como muestra de mi estimación hacia usted y por lo irrisorio de las situaciones que allí narro. Con este último gesto, quiero decirle que todo lo que leerá es completamente real. Le agradezco profundamente que recomendara mis habilidades como alquimista botánico a los galénicos de París. Sin embargo, las circunstancias ahora c...

Tu.

23 de enero - 2024.  Caminamos entre los tiempos, Sombreados por la luna y los buenos vientos. Hay Sorteos de piedras, pajas e higueros pesados que caen desprevenidos; Sin embargo parece que de la piedra algo tenemos. No por cariduros ni toscos, sino por serenos y leales a la mano que nos sostiene aún en dolor; Y es tu mano mi camino  Tus labios mi bendición Y tu mirada mi salvación. Yo no me canso, No me cansas, Espero no cansarte.  Amarnos es un privilegio: No por lujo ni vanidad, sino por oportunidad  Una oportunidad que apareció puesta con tu aroma de dama carmesí y tú voz de luna joven y sabia. Y lo supe, cuando abrí; que eras el amor de mi vida.  Te doy mi mano para que permanezcas en mi corazón eternidades e infinitos porque: Habitas en mi interior como canto de azulejos  Vives en mi memoria como música y sonoridad Duermes en mi alma como un pueblo perdido en la montaña y Te amo como existe un cielo con estrellas y galaxias abundantes... Con luz como...