¿Viste la roca caer?
¿A la hoja caer en el charco ?
Me pesa lo cotidiano, me pesa la gente y sus armas presuntuosas, sus fusiles desconsiderados y malagradecidos ¿No tienen espejos en la pared, ni corazones en el pecho? Algunos sí, los que han caído.
Que belleza el ave y el canto
Que belleza la lluvia y el gato
Que belleza la montaña quieta y serena
Que belleza dar y recibir
Que belleza agradecer
Que dolor la noche inquieta
Que dolor el sol en la cabeza
Que dolor la perdida y la indiferencia
Que dolor mi corazón cojo
Que frío el viento en los ojos llorosos.
Que triste soñar y despertar
Que triste no despertar
Que bueno caminar
Que duro escapar
Quema el agobio
Me salva el amor, tu amor, mi Génesis.
Caminé hacia el futuro incierto y cada paso se convirtió en un tumbo inadvertido; Soy soñador y fuerte señor, pero sabes que no soy eterno; Sabes que no soy cobarde, lo sabes. Aunque también sabes que me falta, y lo sé, es otra curva, de muchas.
Me agoto.
Estoy cansado.
Mi espíritu sigue la marcha;
y admito que quiero seguir, yo quiero seguir.
Mi cuerpo abandona el ritmo. La gravedad me aprieta. Descansaré. Descansaré.
Solo me queda un suspiro, y un buen amor.
Dormiré esta noche de Luz oscura , y de mi llanto ahogado brotará un nuevo día, un maravilloso amanecer.
Con voluntad todo es posible.
León Sánchez
¿De dónde nace la fuerza?
¿Sabe el espíritu lo que sucederá mañana?
Espero que sí.
El piso y yo somos amigos, pero él sabe que a mí no me gusta el café con azúcar.
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