Discuten mis ánimos y mi espíritu, francamente ofendidos con mi corazón, sobre aquella luz que se apagó por desilusión, y se enojan y se alteran porque cada vez cuesta mucho más reponerse al desahucio ciego del amor; y mi alma implora fuerza y mi corazón en el rincón, muy terco palpita apenas, acorralado, sobreviviendo por poco a esta paliza. Llamen a la razón, es hora, es hora.
USTED De pronto me he alejado de la cotidianidad y me alegra. Hoy me he acercado a otros parajes de la vida que me trajeron algunos hermosos sentires, entre esos usted. En este andar a la muerte que es la vida, me siento bien acompañado, usted sabe moverse entre mi corazón y mi cabeza. Cuando apenas hemos levantado la mirada después del golpe del pasado, aparecen estos bellos amores; le pido que crea en mi credo de palabras y acciones, le pido entregue su voluntad y baje los filos de la duda, este amor, podría ser por mucho, el más tranquilo e intenso; Hay días en los que me siento como cielo azul y otras como paisaje pintado de artista, con montañas repetidas y nubes negras, porque siempre cuesta los días, pero usted tiene de mi la voluntad de mi espíritu, y para su fortuna, mi corazón también. Pero hoy me siento como árbol florecido, y es usted la sabia de mi madera, la sangre del corazón para vivir, y las flores de este bellísimo sueño. No se quede con su arrebol encendido en e...
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