Te encuentro: te siento.
Te veo.
Te escucho.
Te busco entre el aire, como queriendo tu voz; como buscando tu aroma. No te conozco, y te encuentro entre mis memorias, y me culpo; ¿acaso me falta verte?
Discuto con la razón, porque contengo mi corazón; - sería apresurado, me digo.
Es como un peligro encantador. Es como una fantasía. Como un primer beso dedicado a la madrugada de octubre.
Existen dudas que no quiero despejar, pero debo admitir que ella es, en esencia, el pensamiento consciente más hermoso, un suspiro que no agota, con la luna en los ojos, encanto de la naturaleza, magia de la vida, luz en mi horizonte desinteresado, debo admitirlo. Así es, así es ahora.
Vengan los tiempos del amor, vengan los tiempos del cariño y la paz.
¿ A qué hora fue nuestro primer beso?
Solo me acuerdo de ver una luna intensa en tus ojos.
León Sánchez.
Fría noche de octubre; tu alma, tu y yo: nosotros.
Vuelve aquí, aquí estará nuestra historia, hasta cuando el espíritu vuelva al sol.
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