Aunque me detengo inquieto porque el aire se torna espeso, tentador.
Cuando pasas cerca, tu perfume se aferra a mi piel y
mi mente traza caminos prohibidos con rutas a tus labios.
Hay incendios que no quiero apagar, y tu eres uno de esos.
Como tu cabello entre mis manos, y mis labios en tu cuello, en tu boca, entre tus secretos húmedos.
Por ahora eres musa de mis versos más osados, un motivo de riesgo, y yo que soy valiente, caminaré.
Y aunque seas prohibida, y aunque estas líneas no las debas leer, no puedo evitar desear, desear un instante contigo, sin el mundo, sin los demás, porque somos tu y yo, nadie más.
Más vale que esta noche nos pensemos y en sueños nos veamos, porque seguro mañana, seguirás siendo tentación, y un día de estos caeré, caeré en tus tentaciones y serás amada mía:
Al final eres la tentación que me hace poeta,
y la mujer que aunque lejana, se convierte en el epicentro de mis riesgos, se convierte en una llama, y no me arrepentiría de arder, pero debe ser contigo, en secreto o mejor a gritos, a gritos de pasión.
León Sánchez
Comentarios
Publicar un comentario